Mi Charo


Estaba con mi rutina de ejercicios diarios, con Dancing Queen de Abba a todo trapo cuando llamaron a la puerta. Había pasado un mes exacto desde el arresto domiciliario, así que supuse que sería alguien del juzgado. Sudoroso y con mis mallas ajustadas, grité a la Charo si podía abrir ella. En ese momento llevaba cuarenta y cinco segundos en posición de plancha y estaba a punto de superar mi récord, no podía dejarlo.

– ¿Será por las obligaciones que tienes, holgazán? ¡Deja de bailar, que estás amariconado!

Aguanté un poco más, mi barriga estaba cediendo en el cincuenta y tres y al cincuenta y cuatro me desplomé agotado. Me costó un momento levantarme pero al segundo grito de mi Charito: ¡Cómo vaya, si que vas a bailar!; me levanté como un resorte y bajé el volumen de la radio.

Cuando vi a los dos policías al abrir la puerta pegué un pequeño saltito.

– ¿Es usted Mariano Losantos?

– Si señor, buenos días. ¿Qué madrugadores?

– Sólo venimos a que firme aquí y aquí y nos vamos enseguida. ¿Está su mujer?

– ¡Charo, te llaman! – grité sin darme la vuelta y firmando los papeles.

Sólo quería seguir con mi sesión de cardio, desde que mi mujer me había acusado de abandono familiar, había engordado. Al darme la vuelta, uno de los policías me agarró del antebrazo.

– No se vaya, es mejor que esté usted delante. Así puede defenderse.

Suspiré y agaché la cabeza resignado. Cuando apareció mi Charo, los policías la hicieron varias preguntas.

– ¿Qué tal va la convivencia ahora?

– Nada, no se acerca, ni me toca. No sale de casa por la denuncia y porque como se le ocurra le agarro de los cuatro pelos que le quedan en el cogote y le dejo calvo, y lo sabe, vaya si lo sabe, ¿verdad Mariano?

Yo sólo moví la cabeza asintiendo, sin levantar la mirada ni a mi mujer ni a los agentes. En ese momento, empezó a sonar Beyonce y empecé a tararear casi en silencio: “I´m a sigle ladie, i´m a single ladie…”, cuando llegó el estribillo debí alzar un poco la voz y mi Charo me arreó un coscorrón en la cabeza que me sacó del trance.

– Ven a lo que me refiero, si hasta mueve las caderas mejor que yo, ¡se ha vuelto maricón! Yo me casé con un hombre. Esto han sido los raner esos de los cojones, con perdón señores policías. Pero es que me saca de mis casillas mi Mariano. Todo camisetas de colorines ajustadas, mallitas ajustadas, cintas en el pelo. ¡Me lo han amariconado!

– De acuerdo señora, entonces no ha apreciado ninguna mejora.

– Nada, nada, le pierdo, cada vez lo tengo más claro y yo no puedo, no puedo. Con dos criaturas que me las hizo él ¿verdad Mariano? – prosiguió sin esperar respuesta -. Sí tú, ¿cuánto hace ya de eso? Nueve años que tiene el pequeño y fue una noche en que veníamos del bautizo de mi sobrina, la que vive en el bajo, la pueden preguntar, letra B. Los dos habíamos bebido, me imaginaria como un hombre o ¡qué se yo, cualquier barbaridad! Esa fue la última vez que me tocó. ¿Se dan ustedes cuenta? ¡Qué fracaso de matrimonio, qué fracaso!

Se echó a llorar entre el pecho del policía más alto y joven de los dos. Le abrazó como si fuese una enredadera en celo. Se miraron asombrados y el atrapado, intentó zafarse de los tentáculos de mi Charo. Le costó a pesar de tener los hombros anchos. Su compañero le ayudó apartando como pudo a mi Charo…

– Es impetuosa la Charo, siempre lo ha sido – dije yo.

– Ya vendremos dentro de quince días y si nada cambia, su marido quedará libre otra vez.

– ¡No de eso nada, le denunciaré otra vez! – histérica, le propinó puñetazos al joven agente inmóvil por el asombro.

– Se lo dije agente. Tranquila Charo, relajate.

– ¡Tu callate sociópata adulterado! Tú eras mío, sólo mío y ahora te quieres emancipar. ¡Gusano egoísta, eso es lo que eres, un gusano!

– Bueno, gracias por atendernos.

Mi Charo se quedó en el umbral de la puerta mirando como bajaban los dos agentes apresurados.

– Ves, siempre dando que hablar a los vecinos. – me gritó cerrando la puerta de un portazo. Voy a ir yo a recoger la nómina de este mes a tu trabajo. ¿Lo sabes, verdad? Te vas a quedar encerrado a mi ladito toda tu vida Mariano, toda, todita.

– Nos han quitado los pluses del convenio, estamos todos igual, ya te lo he dicho.

– ¡Ya veremos Mariano, ya veremos! Pero tú no vuelves a salir vestido de mariquita despendolada de esta casa, te lo dice la Charo. – dijo besándose dos dedos cruzados.

– Tranquila Charito, no hacía falta tanto escándalo, podías acompañarme a hacer los ejercicios.

– ¿Es que no te gusto? ¿Es eso? Dilo es eso…

– Has echado culo Charito… – la dije dándola un azote.

– ¡Será desgraciado! Ven, ven acá y dímelo a la cara

– ¿Por qué has mentido a la policía con lo del sexo?

– Para que ahora te diera más morbo ponerme a cuatro patas, imbécil. Y otro mes de vacaciones en casa – dijo mientras se apartaba el tanga por debajo de su delantal.

Esta es mi relato para este gran concurso. Ha sido divertido, ponerme a ello. Con eso ya he ganado, gracias .

59 comentarios en “Mi Charo

  1. Buen relato Ángel, una escena divertida, y repleta de picaresca, tiene muy buen ritmo, se visualiza bien, y lo mejor, como dices, disfrutar escribiéndola, hoy me puse a ver que me salía con este reto, a ver si lo termino a tiempo. Saludos¡¡¡

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  2. Como es la primera vez que te leo, aprovecho para darte la bienvenida al grupo de los tinteros.
    Un relato lleno de picaresca de principio a fin, que se lee de un tirón y con un ritmo acelerado por estos diálogos tan naturales y que perfilan fácilmente a los personajes.
    En definitiva una historia divertida y picante que ofrece una fácil lectura.
    Un cordial saludo.

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  3. Hola Riol, menuda pareja de sinvergüenzas nos has presentado en tu relarto, jugando al engaño hasta en la última frase. Seguro que con mallas de otros colores hay más parejas así de vividores. Divertido como el desafío lo pedia, así que objetivo cumplido. Saludos y suerte 🖐

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  4. Mucha picaresca y una pareja dispuesta a casi todo con tal de conseguir lo que quieren. Con mucho ritmo hasta el final en base a unos diálogos muy chispeantes. Me ha gustado. buen relato.
    Y bienvenido al Tintero, Riol.

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  5. Desternillante la Charito y el Mariano. ¡Qué pareja!
    Has resuelto el relato a golpe de diálogos.
    Me preguntaba porqué aguantaba tanto los insultos de su mujer y resulta que… no hago spoiler. Buen tuerca de giro final.
    Una historia simpática y bien resuelta, con humor y descaro.
    Bienvenido a Tintero, compañero Riol.

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  6. Antes de nada bienvenido al tintero.
    Segundo felicitarte por este gracioso relato que a golpe de chanza has superado en premisas. La verdad es que esta convocatoria es un poco picarona y casi subida de tono. ¡ya te digo!
    Un abrazo.

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  7. Hola Riol. Pues qué te digo… ¡Me has engañado como a esos dos policías! Tu relato está bien estructurado y es muy divertido, con ingeniosas escenas de lo más surrealista. Y el giro de tuerca final es inmejorable.
    Te deseo lo mejor en el concurso. Un saludo.

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  8. Hola, Ángel.
    Muy buen relato, diálogos y escenario chispeante y muy divertido, de verdad que te ríes mucho, para llegar a ese final y darte cuenta de que todo es una patraña, ja, ja, ja.
    Enhorabuena. Suerte.
    Un saludo.

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  9. Hola, Riol. El otro día, no me digas por qué, no pude colgar mi relato, así que lo puse en los comentarios generales del Tintero. Ahora creo que sí puedo, así que esto es lo que dice:
    Este es un comentario para Riol: No hay manera, que yo sepa, de insertar mi comentario a tu relato, me sale el siguiente error (pero en inglés): Error: se produjo un error inesperado al recuperar su dirección de correo electrónico de Google, así que lo pongo aquí:
    ¡Vaya con la Charo! Yo creo que debería haber dejado pasar a los polis, más que todo para aliviar necesidades y para que Mariano descansara. Un relato con diálogos muy fluidos y un narrador en primera persona como protagonista. Yo creo que los relatos de humor se escriben mejor y se disfrutan más cuando se hacen así porque te involucras más. Relato divertido, bien llevado que cumple con creces la propuesta. Un abrazo.

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  11. Un relato divertido donde los haya. Sí, puedo entender que te lo has pasado estupendamente escribiéndolo. Los diálogos le dan mucha fluidez y vamos conociendo a los personajes. La Charo es mucha Charo y ya con el giro del final no nos queda ninguna duda.
    ¡Felicidades y suerte en el Tintero, Riol!

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  12. Hacía tiempo que no reía tanto al leer un relato. Una historia realmente hilarante de principio a fin. ¡Vaya con la Charito! Al pobre hombre no le quedará más remedio que satisfacerla en todos sus caprichos, día sí, día también, je,je. Ya le veo encerrado en casa de por vida, ja,ja,ja.
    Un abrazo.

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  13. Has conseguido con relato arrancarme unas risas, es que la parejita se las trae, la Charo es una picarona que abusa del inocente de su marido y este acepta encantado . Que no nos falte el sentido del humor premisa principal de este reto.
    Un abrazo y encantada de leerte y de que formes parte de este grupo de tinteros

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  14. Hola Riol, nuevo en el Tintero, nuevas letras y pensares, bienvenido. Este reto es muy divertido, así que todos nos hemos tirado al ruedo con nuestras respectivas “parejas protagonistas” y la tuya, como no, ocurrente, mira que no veía venir a la Charo y esa escena frente a la policía, bueno, bueno tirarse en los brazos, muy bueno, ahí, ya me dije aquí pasa algo, el final revelador jaja. Muy divertido. Muy buen rato con ellos dos. Saluditos, y nos seguimos leyendo.

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  15. Oh, la bendita plancha, esa tortura. Hace mucho que no intento hacerla, debería volver a mis ejercicios, me ha dado algo de culpa.
    Cuánta violencia verbal de la señora, primero pensé “pobre hombre, lo que hace la obsesión, debería dejarlo ir”.
    Pero el final me sorprendió, qué interesante el morbo de algunos. Lo bueno es que si ellos son felices, que sigan xD
    Buen relato, mucha suerte en el concurso.

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